miércoles, 15 de abril de 2009

Curiosidad

Dicen que la curiosidad "mató al gato", pero a mi, hoy por hoy, mi poquito de curiosidad me ayuda a aprender cada día algo nuevo. Será porque no me conformo con los simples datos y siempre pregunto de forma instintiva ¿por qué? ¿cuando? ¿realmente es/fué/te parece así? Es una inquietud innata por saber más, aunque tengo un límite, ya que suelo quedarme con la "idea general" de forma que su comprensión me sea posible, como encajar las piezas de un puzzle (y estos, que curioso, no los soporto) y ver el cuadro desde donde puedes aprehender todo su contenido.
Y ultimamente he notado que, curiosamente, hay muchísimas personas a las que no les interesa ni un ápice casi nada. Les dices algo y se quedan tan felices...no sienten curiosidad ni se inquietan, no sienten admiración por lo presente, muestran sólo un ligero desprecio por lo pasado acompañado de un gran cinismo por el futuro. Es inquietante, me resulta curioso...

2 comentarios:

Cathan Dursselev dijo...

No hay nada más triste que perder la capacidad de sorprenderse y la necesidad de curiosear. Hay quien dice que eso pasa al hacerse adulto, yo prefiero seguir manteniendo algo de niño.

María dijo...

Hola Cathan, muchas gracias, yo me propuse hace tiempo que de vez en cuando echaría una miradita a la niña que fuí para no perder la ilusión, y la capacidad de estar abiertos con optimismo a lo que venga. Omití referirme a la famosa frase de Platón o de Aristóteles ( no lo recuerdo con exactitud)que dice algo relativo a esto, porque me pareció un poco pedante. ¡Un saludo!